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jueves, 26 de mayo de 2016

“Teté Comité o la Mala Idea, mi vecina quebecois"

“Teté Comité o la Mala Idea, mi vecina quebecois"

 Por: Taimí Antigua L.


                                            Así luce mi vecindario cualquier día de invierno

Hoy por poco mando al carajo a la vecina de enfrente, una vieja quebecois "con muy malas pulgas", que le tiene una roñaaaaaaaaaa al resto de los canadienses ¡que no la brinca un chivo! Yo creo que solo me habla porque sabe que mi idioma natal es el español. Si existiera un CDR en Canadá, ella sería la presidenta del de mi barrio. No sale pero parece que tiene un telescopio, sabe todo lo que pasa en el barrio. Lo mismo le manda cartas al alcalde que a los miembros del Parlamento. Hace un año la boté literalmente de mi propiedad por venir a hablar mal de otros. Jamás imaginé que volvería a poner los pies frente a mi puerta. Hoy, para mi sorpresa, apareció como a la 1:00 pm...así descaradamente, creí que a darme una orden:

-"Toma una ducha y sígueme", (take a shower and follow me!) entendí.
 -¿Qué tú dices,... tú me estás mandando a bañar, a mí...a esta cubana? ¡Ay vieja bruja, te tostaste con mantequilla!!!!
 Pero no ja ja..es que habla el inglés con un acento tan, pero tan raro, y era que me estaba ordenando coger una pala -eso sí, ella habla en imperativo. La miré con un solo ojo, tipo cíclope pa' desafiarla vaya, sin abrir mucho la puerta, y le pregunté con guapería de solar: ¿A shower now, why?
 - Noooooo, I mean a shovel, casi gritó!!! Para que abras una brecha en la acera y puedas recoger a tu hijo cuando pare el autobús, ya he quitado mucha nieve y no puedo palear más, replicó enfántica.
 ¡Ahhhhhh! Respiré aliviada, cerré el ojo de nuevo, le hice otra mueca, pensé que había venido a mi casa a mandarme a bañar, ñoooooo...
 -Ok, I'll do it later on.

- No, now! This is the best time for shovelling, me ordenó de nuevo.

- Yo quería ser cortés y no mandarla pal'...

- No, me duele la cabeza, le respondí...later, I already told you....

Cerré la puerta en su nariz y me dije: "Bueno Taimicita, de verdad que no hay manera de cruzar desde la acera a la calle". La nieve cubría todo el parterre, y mi única manera de cruzarlo para llegar al autobús era quitarla. "Ni pá tí ni pá mí", la cosa quedó 50/50...

A las 2:25 pm salí con mi nariz respingada, con snowpant, abrigo y el copón divino a dar pala frente a su casa, menos mal que solo había -4C...Me abrí mi caminito, sentí su mirada clavada en mi espalda, sabía que me estaba "bacilando desde su ventana"... la muy cabrona. ¡Total, le hubiera hecho una seña al driver pa' que parara en la esquina!




domingo, 18 de octubre de 2015

La Catedral de San Jorge en Kingston, Ontario

La Catedral de San Jorge eKingston, Ontario
Fotos: Taimí Antigua L.
La Catedral de San Jorge (St. George’s Cathedral) eKingston, Ontario es la Diócesis de la Iglesia Anglicana de la provincia de Ontario.
Es la sucesora de la primera iglesia de la congregación de San Jorge, que fue una edificación de madera construida en 1792, en el lugar donde ahora se encuentra la Plaza del Mercado de Kingston. La edificación que ahora vemos fue construida entre 1825 y 1828. Su arquitecto, William Coverdale, la agrandó entre los años 1838 y 1840, al añadirle el campanario reconstruido y el pórtico de estilo dórico en 1842.
Fue elevada al estatus de catedral en 1862. 
Entre 1891 y 1894 se construyeron las alas cruceiformes, el coro y el domo, pero poco después, en 1899, el interior fue seriamente dañado por un incendio. S. George Curry (un arquitecto) y Joseph Power ejecutaron una restauración completa entre 1899 y 1900.

Durante muchos años los cadetes del Colegio Militar Real de Canadá y otros grupos militares han asistido a la Catedral de San Jorge para rendir culto en ocasiones especiales. En 1882, o quizá antes, fue establecido el desfile “Copper Sunday”, una marcha anual desde el RMC hasta San Jorge, en la cual los cadetes llevan una recaudación de monedas de cobre.
En 1918, la Bandera de Recuerdo a la Gran Guerra (I Guerra Mundial), del Colegio Militar Real de Canadá, le fue presentada al Rector de la Catedral de San Jorge, el “Muy Rev. Canónigo Starr”, Capellán honorario al College, por el entonces Comandante, Brig. General C. N. Perreau, C.M.G. 

Esta bandera de 18 pies hondeó sobre la Galería Norte de la Catedral hasta el verano de 1934, cuando fue bajada para ser preservada por el Museo del College. Las 932 hojas de arce (el árbol nacional de Canadá) representan a aquellos graduados que participaron en la guerra, y las 147 hojas carmesí representan a quienes sacrificaron sus vidas en la Gran Guerra.
En una ceremonia de desfile de la iglesia en 1942, el General Hertzberg pidió permiso al capellán, RMC Profesor W.R.P. Bridger, para extender los colores del RMC en la catedral.
Aquí pueden verse ventanas de vitrales mostrando a San Jorge.
En muchas de ellas se ven varios soldados santos, incluyendo a San Jorge.
Las ventanas más recientes – la ventana de Santa Cecilia y la de Santa Margaret- también se muestran en la galería del RMC. 
Fueron instaladas en 2002 y  2003 respectivamente.
En 1902 se erigió una tarja en memoria de tres oficiales, graduados del RMC, que murieron mientras servían en África: Huntly Brodie Mackay, Capitán de Ingenieros Reales; William Henry Robinson, Capitán de Ingenieros Reales y William Grant Stairs, Capitán del Regimiento de Welsh.
Lamentablemente, el nombre de la catedral fue empañado por un escándalo de pedofilia ocurrido en los 1980s que  involucró al maestro del Coro, John Gallienne, quien estuvo abusando sistemáticamente de los niños del coro, el cual se disolvió como consecuencia de ello.
No obstante, esta bella catedral sigue siendo un lugar de perigrinaje y es un orgullo de la ciudad de Kingston. Gracias a Dios, el mal proceder de un hombre, no ha podido opacar la magnificencia de este lugar de culto para los cristianos, ni el honor de quienes sí han sabido cuidarla a través del tiempo.

miércoles, 14 de octubre de 2015

“El otoño y sus colores en Ontario”
Fotos: Taimí Antigua Lorenzo


En el área donde vivo, el noroeste de la provincia de Ontario, en Canadá, sentimos que el verano llega a su fin, no porque empiece un nuevo curso escolar, sino porque la "Madre Natura" funciona como un reloj suizo justo al terminar el mes de agosto. Poco a poco las hojas de los árboles comienzan a caer, la hierba aún crece, pero disminuye su ritmo de crecimiento.

Las pequeñas ramas de los árboles también empiezan a verse sobre el césped cada mañana y los canadienses comenzamos a sacar chaquetas y abrigos ligeros, preferiblemente con gorros pues también las lloviznas son más frecuentes y frías.


El cielo empieza a lucir encapotado, la noche llega un poco antes. Solo los grandes pinos y otras plantas perennes siguen luciendo igual, como si los cambios de estación no las perturbaran.

Los primeros cambios en la coloración de las hojas se notan en la copa de los árboles, que se convierten en todo un espectáculo para los ojos de quienes sabemos distinguir los matices verdes, amarillos, naranjas, ocres y rojos vivos, todos entremezclados.


Luego, poco a poco, las hojas van perdiendo sus pigmentos hasta llegar a su parte inferior y caer lentamente formando un colchón de materia a descomponerse. Muchos árboles quedan en pura madera y son azotados por un crudo invierno que, a veces, les parte las ramas o los destruye completamente.

¿Y a qué se debe este fenómeno?


Las plantas acumulan pigmentos en sus hojas para absorber la luz y con ella la energía necesaria para crecer y sobrevivir a través de la fotosíntesis. Además, en  muchas de ellas también se producen pigmentos para el proceso contrario: protegerse de la radiación solar.


Según los expertos, el color verde se debe a que los árboles acumulan clorofila, un pigmento que se encuentra en el interior de los cloroplastos. Estos son un componente de las células vegetales que participa en el proceso fotosíntesis, donde el dióxido de carbono del aire y el agua del suelo son transformados en azúcares aprovechables por la planta. Gracias a éstos, las plantas pueden crecer y producir oxígeno.

En otoño la clorofila se reabsorbe pues requiere temperaturas cálidas y luz solar. Como en el otoño los días se hacen más cortos, la cantidad de luz disminuye, y por eso la producción de este pigmento también decrece. Por ello, las hojas de las plantas pierden su coloración verdosa.

¿Y por qué vemos hojas anaranjadas y rojas?

Porque además de la clorofila, las hojas tienen unos pigmentos conocidos como carotenoides y flavonoides, que pueden darle sus colores amarillos, naranjas y rojos. Entre ellos destacan los beta-carotenos, la luteína  y el licopeno, sí, ese mismo: ¡el que le da el color rojo a los tomates y pimientos morrones!


Los colores de estos pigmentos suelen pasar desapercibidos en las hojas porque la clorofila los enmascara durante el verano. Cuando llega el otoño, tanto las clorofilas como los carotenoides y flavonoides se degradan, pero los pigmentos verdes lo hacen más rápidamente.

¿Y por qué otras hojas que lucen azules o moradas?


Hay unos flavonoides que se producen en algunas plantas bajo ciertas circunstancias: los antocianinas. Son unos pigmentos que parecen tener función protectora frente a la luz solar y estar implicados en la absorción del excedente de radiación. En ocasiones se producen cuando los días se hacen más cortos y la clorofila ya ha comenzado a degradarse y a absorber la luz solar. Le dan a las hojas colores rojos, morados y azulados.



Todos percibimos el color de las hojas de manera diferente. Se puede decir que el color de las hojas es básicamente una sensación construída por el sistema nervioso cuando traduce la radiación electromagnética que rebota desde las hojas hasta los ojos. Los matices de color dependen de la naturaleza de la radiación y de sus longitudes de onda: dentro de cierto espectro, las longitudes de onda cortas se perciben como colores azules y las más largas como rojizas. 

jueves, 27 de agosto de 2015

Visita a Santa Ana de Beaupré, Québec City

"Visita a Santa Ana de Beaupré, Québec City"

(La iglesia católica más antigua de Norteamérica)

Uno de los paseos más interesantes y hermosos a los que fuimos durante la visita de mi padre a Canadá este verano fue a la Basílica de Santa Ana de Beaupré (en francés: Sainte-Anne-de-Beaupré).
Se trata de una basílica construida junto a la desembocadura del río San Lorenzo, 30 km al este de la ciudad de Québec.



A la misma se le acreditan muchos milagros de curas de enfermedades. Es un importante santuario del catolicismo y cerca de medio millón de peregrinos de todo el mundo la visitan cada año. 

El periodo de mayor número de visitantes es el 26 de julio, el día de la fiesta de la Santa Ana, santa patrona de Québec – y que coincide en Cuba con las celebraciones del ataque al cuartel Moncada en Santiago de Cuba. ¡Vaya casualidad!

La basílica fue inicialmente un templo para homenajear Santa Ana por los primeros europeos que se asentaron en la región, la mayoría de ellos franceses. 

Se construyó por dos razones: para tener un espacio para el culto para los nuevos habitantes del área y para albergar una estatua de Santa Ana.

La primera capilla se construyó en este sitio durante la segunda mitad del siglo XVII en torno a una estatua milagrosa de Santa Ana, la madre de la Virgen María. 
Tanto entre colonos como entre nativos convertidos, este santuario se volvió una meca de peregrinación en torno al cual empezaron a  suceder curas milagrosas. Poco tiempo después se construyó otra iglesia y antes del fin de siglo una tercera versión.

En 1876 Santa Ana se convirtió en la Patrona de Québec y ese mismo año una basílica más grande abrió sus puertas para enseñar las reliquias de Santa Ana enviadas por el Papa de entonces desde el Vaticano. 

Lamentablemente esa iglesia se quemó en 1922 y fue remplazada por la Iglesia de Santa Ana de Beaupré que se levanta hoy, y que data de 1926. Es una preciosa iglesia con hermosos vitrales de colores, mosaicos con escenas religiosas y una imponente estatua tallada en una pieza maciza de roble adornada con diamantes, perlas y rubíes.



Aquí también funciona un museo dedicado a Santa Ana. 



Hay tiendas de souvenirs a su alrededor, así como varios restaurantes y hermosos jardines.



domingo, 19 de abril de 2015

El amor indeciso


                                          Dhttp://es.wikipedia.org/wiki/Dulce_Mar%C3%ADa_Loynaz
       Dulce María Loynaz del Castillo, escritora cubana, Premio Cervantes de Literatura en 1992


Hace poco tiempo estuve mirando un programa de la Televisión Cubana, Entre Amigos, conducido por Julio Acanda, donde la artista Aurora Pita -¿la recuerdan?-, contó que en una fiesta en casa de Dulce María Loynaz, ésta le confesó que este poema se lo había escrito ella a una amiga que visitaba su casa, al tiempo que también la visitaba un médico del que estaba enamorada (su amiga). El médico también parecía estarlo de la señorita en cuestión, pero no se decidía. Téngase en cuenta que en aquellos tiempos las mujeres no podían "insinuarse" ni nada de nada...porque ahí si que "adiós Lola" con casamiento o noviazgo. Entonces Dulce María le dijo a su amiga: "Te voy a escribir un poema para que se lo leas, pero parada en la puerta, no lo puedes dejar pasar". Y puntualizó: "si después de leérselo el hombre no te dice ni "pío", pues mi amiga, la verdad es que no existe ninguna posibilidad de que se te declare". Cuenta que así lo hizo la mujer: le leyó el poema al otro día. Ahora, lo que nadie sabe es si el médico "mordió el anzuelo"con el poema ni qué pasó.El que sepa en qué paró la historia puede contarla. Lo que no se puede negar es que ¡el poemita está como para animar al más indeciso!  

El amor indeciso
(De Versos, 1920-1938)
 Dulce María Loynaz
Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta…
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.
Yo le digo al amor: -¿Qué te trae a mi casa?
Y el amor no responde, no saluda, no pasa…
Es un amor pequeño que perdió su camino:
Venía ya la noche… Y con la noche vino.
¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!…
¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?…
¿Qué deja ir o espera? ¿Qué paisaje apretado
se le quedó en el fondo de los ojos cerrados?
Este amor nada dice… Este amor nada sabe:
Es del color del viento, de la huella que un ave
deja en el viento… ¡Amor semi-despierto, tienes
los ojos neblinosos aun de Lázaro!… Vienes
de una sombra a otra sombra con los pasos trocados
de los ebrios, los locos… ¡Y los resucitados!

Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde,
que huele las naranjas y que las rosas muerde…,
Que todo lo confunde, lo deja… ¡Y no lo deja!
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja…
Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe
que el mañana es tan sólo el hoy muerto… El cadáver
futuro de este hoy claro, de esta hora cierta…
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta…
           
                                                        Versión mía de El Beso, de Klimt.
                                                (sin fines de lucro, solo para mi disfrute personal)

lunes, 5 de enero de 2015


Allá por 1998, mientras trabajaba con mi amiga Yamilé Hernández en el FOCSA, un amigo del departamento, Rubén, me mostró este poema. Lo copié con una vieja máquina de escribir pues aún en aquel tiempo no teníamos computadora en el departamento, y menos aún Internet. Hoy lo encontré y con gusto lo pongo en mi blog para todos los que aman la poesía. Es de un escritor llamado Jorge Debravo, nacido en Costa Rica. ¡Disfrútennlo!

"Salmo de las maderas"


Jorge Debravo
Hay maderas oscuras y profundas
como tus ojos y tus cabellos.
Porque tus ojos y tus cabellos son
como maderas profundas y charoladas.

Hay maderas suaves y livianas
como tu piel y tu alegría.
Porque tu piel y tu alegría son
como maderas suaves y livianas.

Hay maderas recias y macizas
como tus piernas y tus espaldas.
Porque tus piernas y tus espaldas son
como maderas recias y macizas.

Hay maderas húmedas y rojas
como la piel de tus labios y de tu lengua.
Porque la piel de tus labios y de tu lengua es
como una madera roja y empapada de savia.

Hay maderas olorosas y vivas
como el olor de tu cuerpo.
Porque el olor de tu cuerpo es
como el olor de las maderas
cortadas en los tiempos de lluvias.

Hay maderas que al ser trabajadas
dan notas musicales y perfectas.
Tu amor es una nota musical y perfecta
como el sonido que dan ciertas maderas
cuando son trabajadas.

Hay maderas que se quejan en las noches de lluvia
y en las tardes de tormenta.
Porque eres triste, y esto te embellece y purifica,
te pareces a esas maderas que se quejan
en las noches de lluvia y en las tardes de tormenta.

Hay maderas que tienen un sabor y perfume
tan propios que, cuando se las huele o se las besa,
ya no son olvidadas nunca más en la vida.
Porque eres fatalmente inolvidable,

te pareces a esas maderas que se recuerdan
hasta la muerte cuando se las huele o se las besa.


martes, 4 de marzo de 2014

“Encontrando respuestas en Aleph, de Paulo Coelho”

“Encontrando respuestas en Aleph, de Paulo Coelho”

(A mi esposo R. Roca, por supuesto...)
Por: Taimí Antigua


                                       Se acerca la primavera y con ella nacerán nuevamente mis tulipanes

Cuando el pasado año leí Aleph pude encontrar las respuestas a una pregunta recurrente en mi vida: ¿Por qué hay ciertos lugares que, de manera repentina, nos hacen sentir que el Universo entero está ahí y sentimos una extraña e inexplicable emoción? ¿Por qué nos sentimos atados a una persona para toda la vida, como si la conociéramos profundamente y desde hace mucho tiempo, aún cuando sea la primera vez que la tengamos en frente?

A mí me sucede esto principalmente cuando estoy a solas en algún entorno natural, sin importar la estación del año. Puedo experimentar un éxtasis de exquisita belleza, o también sentir que entro en pánico ante la visión de algo muy esperado o deseado. Esto me sucede constantemente con el hombre más enigmático que ha entrado en mi vida, sin importar los años que llevemos caminando juntos por este gran camino de nuestra existencia terrenal. Quizá por eso siento tanta felicidad con tan solo pensar en él. No importa si está geográficamente cerca, o a cientos de kilómetros de mí, puedo sentir que estamos juntos en el mismo punto del planeta. Hay un momento de esta novela donde Paulo le explica a Hilal (página106):

- No hay forma de explicar el Aleph, como tú misma viste. Pero en la Tradición mágica se presenta de dos maneras. La primera es un punto en el universo que contiene a todos los otros puntos, presentes y pasados, pequeños o grandes. Generalmente lo descubrimos por casualidad, (…). Para que eso suceda la persona o personas tienen que estar en el lugar físico donde él está.  A eso le llamamos el pequeño Aleph.

- O sea: ¿todos los que entren en ese vagón y vayan a ese sitio, sentirán lo que sentimos?

-Si me dejas hablar hasta el final, tal vez comprendas. Sí, la persona va a sentir, pero no en la forma en que sentimos. Tú ya debes haber ido a una fiesta y descubierto que en determinado lugar del salón te sientes mejor y más segura que en otro. Eso es una comparación muy pálida con el Aleph, pero la energía divina fluye en forma distinta para cada quien. Si encuentras el lugar correcto donde estar en la fiesta, esa energía te ayuda a ser más segura y a estar más presente. En caso de que una persona pasara por ese punto del vagón, tendrá una sensación extraña, como si lo supiese todo. Pero no se va a detener a prestar atención, y el efecto se disolverá al momento siguiente.

-¿Cuántos de esos puntos existen en el mundo?

-No sé exactamente. Pero son millones.

-¿Y cuál es la segunda cosa?

-Antes es necesario completar: el ejemplo de la fiesta es sólo una comparación. El pequeño Aleph siempre aparece por casualidad. Vas caminando por una calle, o te sientas en determinado lugar, y de repente el Universo está ahí. Lo primero que surge son unas ganas inmensas de llorar, no de tristeza ni de alegría, sino de emoción. Sabes que estás comprendiendo algo, aún cuando no puedas explicarlo, ni siquiera a ti misma.
(…)
-Continúa: ¿Cuál es la segunda cosa?
(…)
-La segunda cosa es el gran Aleph.
(…)
-El gran Aleph ocurre cuando dos o más personas que tienen algún tipo de afinidad muy grande se encuentran por casualidad en el pequeño Aleph. Esas dos energías diferentes se completan y provocan una reacción en cadena. Esas dos energías…
No sé si debo ir más allá, pero es inútil. Hilal completa la frase:

-Son el polo positivo y negativo de cualquier batería, lo que hace que se encienda la lámpara. Ellas se transforman en la misma luz. Los planetas que se atraen y acaban colisionando. Los amantes que se encuentran después de mucho, mucho tiempo. El segundo es el que es provocado también por casualidad cuando dos personas que el Destino eligió para una misión específica se encuentran en el lugar adecuado.
(…)

-¿Qué quieres decir con “lugar adecuado”? - pregunto.
-Quiero decir que dos personas pueden vivir una vida entera juntas, trabajar juntas, o pueden encontrarse una sola vez, y se despedirán para siempre porque no pasaron por el punto físico que hace brotar de manera descontrolada lo que las unió en este mundo. O sea, se apartan sin entender bien qué las acercó. Pero, si Dios así lo quiere, quienes una vez conocieron el amor se vuelven a encontrar.
(…)El famoso amor a primera vista (…)

-Que a su vez no es “a primera vista”, sino que está ligado a toda una serie de cosas que ya ocurrieron en el pasado. Eso no quiere decir que TODO encuentro esté relacionado con el amor romántico. La mayoría de ellos ocurre porque existen cosas que todavía no están resueltas, y necesitamos de una nueva encarnación para poner en su lugar adecuado lo que fue interrumpido a la mitad (…).Nos conocemos desde hace muchos siglos y seguiremos juntos por los siglos venideros.

Más adelante en la página 123 hay un fragmento maravilloso que dice así:

“-¿Puede alguien hacer que el amor se estacione en el tiempo –cuestiono-. Podemos intentarlo, pero convertiremos nuestra vida en un infierno (…).El amor está más allá del tiempo. O, mejor dicho, el amor es el tiempo y el espacio en un solo punto, el Aleph, siempre transformándose (…). Puedes intentar detener el tiempo, pero estarás desperdiciando tu energía.

Otro fragmento antológico para quienes intentamos descifrar al ser humano o comprender esos insólitos episodios de nuestra existencia (página 159):

“Nunca podemos herir al alma, porque nunca podemos herir a Dios. Pero somos cautivos de la memoria, y eso hace que nuestra vida sea miserable, aunque tengamos todo para ser felices. Ojalá pudiéramos estar totalmente aquí, como si hubiésemos despertado en este momento en el planeta Tierra y nos encontráramos dentro de un templo cubierto de oro. Pero no podemos.”

Y cierro este post, dedicado a mis amigos y a todos los que aman, con las palabras de Hilal (página 261):

" Si eres prisionero de tu pasado, sabe que también yo lo soy! ¡Si te amé en una vida seguiré amándote por siempre!”

“Ya no tengo corazón, ni cuerpo, ni alma, nada! Solo tengo amor. Tú piensas que existo, pero es una ilusión de tus ojos, lo que estás viendo es Amor en su estado puro, queriendo mostrarse, pero no existe tiempo ni espacio en el que pueda manifestarse.”