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martes, 12 de julio de 2016

“El cuento del sancocho”

“El cuento del sancocho”

Por: Taimí Antigua Lorenzo



Estaba muy contenta durante nuestra primera comida en el restaurante del hotel en República Dominicana. Había una enorme variedad de platos, y especialmente esa noche había comida típica. Así que con mucho entusiasmo me serví el famoso “sancocho” dominicano, que es lo mismo que el ajiaco cubano: con carne, yuca, maíz, plátanos y todos los demás ingredientes que conocemos.
Me gustó mucho, y aunque comí otros platos, al final cuando el camarero muy sonriente se dirigió a mí para preguntarme por el servicio, tuvimos esta conversación:
-¿Qué les pareció la comida?
-Muy rica. İFelicíteme al Cheff! Especialmente me encantó el sancocho. Aunque déjeme decirle que en Cuba le llamamos sancocho a lo que comen los puercos, le dije mientras hacía una mueca que me arrugaba la nariz y movía los dedos de la mano derecha con además despectivo.
Ahí mismo Roberto me metió un pisotón y un pellizco en un muslo por debajo de la mesa. El camarero se puso serio y no dijo nada.
Aclarándome la voz y como tosiendo-hum hum-, repliqué:
-Ejem ejem…bueno, pero no es exactamente lo mismo…quiero decir…allá los campesinos les echan a los cerdos una comida muy sabrosa con yuca, plátano y boniato…
El camarero frunció el ceño aún más, y ya se disponía a irse con tremenda cara de ofendido, cuando en un último intento le digo:
-İNo, no…pero a los cerditos cubanos les ENCANTA el sancocho!...Y es más: si pudieran viajar preferirían el dominicano!!!
Roberto quería desaparecer…y solo me dio por mirarlo y decirle:
-”Qué pasó amorcito? ”İFue solo un detalle cultural!”

domingo, 19 de junio de 2016

"Paseo al Castillo de Boldt en el río San Lorenzo"

"Paseo al Castillo de Boldt en el río San Lorenzo"
Por: Taimí Antigua Lorenzo
Fotos: Todas tomadas por la autora



Para pasar un “Día de los Padres” diferente, nos fuimos en barco a Alexandria Bay, en el norte del estado de New York, región de las 1000 islas. Visitamos la Isla de Heart, donde se levanta el impresionante castillo de Boldt con sus hermosos jardines.





Fue un "colirio" para los ojos ver los fabulosos cottages y mansiones con sus casas para los barcos privados. Todas ubicadas en las islas del río San Lorenzo, de un lado USA, del otro Canadá. 



No son exactamente 1000 islas, sino unas 1800; algunas no son más que piedras que sobresalen del nivel del agua y no están habitadas. 

Esta es una de las zonas navegables más peligrosas del planeta y los capitanes de barco son unos expertos navegantes. 


Tras pocos minutos de navegación llegamos a la Isla Heart, donde el multimillonario George C. Boldt mandó a construir un castillo para que la familia pasara los veranos. 



Ya en el lugar existía una casa de madera donde la familia acostumbraba a ir. Téngase en cuenta que desde finales del siglo XIX esta fue una famosa área de veraneo para personas adineradas de Estados Unidos y Canadá.


Lo primero que se construyó fue la “Casa de las palomas”. Se erigió primero una torre de piedras con un palomar en su tope. Esto fue parte de una especie de “gallinero” donde la pareja coleccionaba aves exóticas. 


Esta estructura fue también la primera de muchas torres que se construyeron en esta y en las islas cercanas.

Entre 1894 y 1896, se construyeron la “Power  House” (Casa para suministrar la electricidad), la Torre Alster y el Dove-Cote (llamado el palomar). El viejo cottage de madera fue demolido en 1899, y una parte del mismo se instaló en la cercana isla de Welley. Hoy en día forma parte de un campo de golf, que aún se utiliza.

El castillo, ubicado en lo alto de la pequeña colina rocosa de la isla, fue rodeado de un hermoso jardín estilo italiano, que se extendía desde una terraza con un largo paseo que bajaba hasta un túnel de servicio hecho con paredes de piedra. 



Para decorarlo se encargaron estatuas de mármol a Italia, pero éstas nunca llegaron a ponerse. Casi a finales del siglo XX fueron descubiertas en la casa de los botes: hundidas o sumergidas bajo el agua.


En el extremo opuesto del jardín se hizo un salón para bailes, una piscina-fuente rodeada por una terraza baja y curva, que servía para mirar el pintoresco paisaje que ofrecía la “Power House”.



El castilo fue diseñado a semejanza de la arquitectura europea  del siglo XVI, pero con detalles  clásicos renovados en sus torres, combinando elementos tradicionales y medievales con formas modernas para aquellos tiempos (finales del siglo XIX), tales como grandes ventanas de cristal plateado y extensas barandas.



Tiene seis pisos desde sus cimientos, donde hay una piscina interior, hasta la habitación más alta ubicada en la torre. Cuenta con un elevador para dar servicio a sus 127 habitaciones. 



El castillo tiene una hermosa biblioteca, un salón de billard, comedor para los empleados y véase aquí el comedor familiar, que nunca llegó a usarse.


En su construcción se usó acero y concreto. Sus techos y paredes fueron hechos a prueba de incendios. 

También se utilizó granito para sus paredes, las que estaban ornamentadas ricamente con enyesados decorativos.



Boldt ordenó darle forma de “corazón” a la isla, y la renombró así pues originalmente la isla se llamaba “Hearth”, no Heart.


En especial iba a ser el regalo por el 14 de febrero para su esposa, Louise. Pero ella murió repentinamente de una enfermedad del corazón un mes antes, en enero de 1913.Las obras, en las que trabajaban unos 300 albañiles, fueron abandonadas. 



Desde entonces el castillo fue saqueado sin piedad, muchos de sus mármoles, maderas preciosas y cristales fueron robados. Sirvió de alojamiento a bandidos y saqueadores de todo tipo durante 73 años.



Pero en 1977 “The Thousand Islands Bridge Authority” tomó en sus manos la reconstrucción de este proyecto inconcluso. Hoy en día este castillo de cuentos de hadas es una importante atracción turística. 


Lo han visitado hasta la fecha unos 6,6 millones de personas. Durante 39 años se ha ido reconstruyendo poco a poco, habitación por habitación y ha costado millones de dólares, pues todavía falta mucho por hacer.


El Sr. Boldt había sido un pobre jovencito emigrante proveniente de Prusia. Llegó a Estados Unidos en la década de 1860s, con 13 años y si un centavo. Pero era un hombre de increíbles habilidades y aptitudes organizativas. Tuvo diferentes trabajos, fue desde camarero hasta como criador de pollos en una granja. Con el paso del tiempo llegó a convertirse en el magnate de hoteles más exitoso de Estados Unidos. Fue el manager y principal accionista del hotel Waldorf-Astoria de New York, y del Belleveu- Straford en Filadelfia. Fue presidente de varias compañías, directivo de la Universidad de Cornell y Director de la Asociación de Hoteles de New York. Para él, soñar y lograr sus metas eran sinónimos.


Después de la muerte de su esposa en 1904, dejó abandonada la isla de Heart y nunca más regresó a ella. Murió en 1916 a los 65 años de edad. Podría decirse que "alcanzó el sueño americano", por sus logros, pero en la cúspide de su gloria perdió su tesoro más preciado: su esposa, con la que se había casado un mes antes de que ella cumpliera 16 años. Tuvieron dos hijos: una hembra, Clover, que tenía 21 años a la muerte de su madre, y George Jr., que tenía 24 cuando la tragedia tocó a la puerta de la acaudalada familia.


El castillo de Boldt permanece a través del tiempo como un símbolo del amor, y como un monumento eterno a la memoria del hombre cuyos sueños no estuvieron lejos de todas sus capacidades. Muchas parejas eligen desde hace años este hermoso lugar para celebrar sus ceremonias nupciales. Se estima que unas 1000 parejas se han casado en la isla de Heart. İNo podrían escoger mejor sitio!

jueves, 26 de mayo de 2016

“Teté Comité o la Mala Idea, mi vecina quebecois"

“Teté Comité o la Mala Idea, mi vecina quebecois"

 Por: Taimí Antigua L.


                                            Así luce mi vecindario cualquier día de invierno

Hoy por poco mando al carajo a la vecina de enfrente, una vieja quebecois "con muy malas pulgas", que le tiene una roñaaaaaaaaaa al resto de los canadienses ¡que no la brinca un chivo! Yo creo que solo me habla porque sabe que mi idioma natal es el español. Si existiera un CDR en Canadá, ella sería la presidenta del de mi barrio. No sale pero parece que tiene un telescopio, sabe todo lo que pasa en el barrio. Lo mismo le manda cartas al alcalde que a los miembros del Parlamento. Hace un año la boté literalmente de mi propiedad por venir a hablar mal de otros. Jamás imaginé que volvería a poner los pies frente a mi puerta. Hoy, para mi sorpresa, apareció como a la 1:00 pm...así descaradamente, creí que a darme una orden:

-"Toma una ducha y sígueme", (take a shower and follow me!) entendí.
 -¿Qué tú dices,... tú me estás mandando a bañar, a mí...a esta cubana? ¡Ay vieja bruja, te tostaste con mantequilla!!!!
 Pero no ja ja..es que habla el inglés con un acento tan, pero tan raro, y era que me estaba ordenando coger una pala -eso sí, ella habla en imperativo. La miré con un solo ojo, tipo cíclope pa' desafiarla vaya, sin abrir mucho la puerta, y le pregunté con guapería de solar: ¿A shower now, why?
 - Noooooo, I mean a shovel, casi gritó!!! Para que abras una brecha en la acera y puedas recoger a tu hijo cuando pare el autobús, ya he quitado mucha nieve y no puedo palear más, replicó enfántica.
 ¡Ahhhhhh! Respiré aliviada, cerré el ojo de nuevo, le hice otra mueca, pensé que había venido a mi casa a mandarme a bañar, ñoooooo...
 -Ok, I'll do it later on.

- No, now! This is the best time for shovelling, me ordenó de nuevo.

- Yo quería ser cortés y no mandarla pal'...

- No, me duele la cabeza, le respondí...later, I already told you....

Cerré la puerta en su nariz y me dije: "Bueno Taimicita, de verdad que no hay manera de cruzar desde la acera a la calle". La nieve cubría todo el parterre, y mi única manera de cruzarlo para llegar al autobús era quitarla. "Ni pá tí ni pá mí", la cosa quedó 50/50...

A las 2:25 pm salí con mi nariz respingada, con snowpant, abrigo y el copón divino a dar pala frente a su casa, menos mal que solo había -4C...Me abrí mi caminito, sentí su mirada clavada en mi espalda, sabía que me estaba "bacilando desde su ventana"... la muy cabrona. ¡Total, le hubiera hecho una seña al driver pa' que parara en la esquina!




domingo, 18 de octubre de 2015

La Catedral de San Jorge en Kingston, Ontario

La Catedral de San Jorge eKingston, Ontario
Fotos: Taimí Antigua L.
La Catedral de San Jorge (St. George’s Cathedral) eKingston, Ontario es la Diócesis de la Iglesia Anglicana de la provincia de Ontario.
Es la sucesora de la primera iglesia de la congregación de San Jorge, que fue una edificación de madera construida en 1792, en el lugar donde ahora se encuentra la Plaza del Mercado de Kingston. La edificación que ahora vemos fue construida entre 1825 y 1828. Su arquitecto, William Coverdale, la agrandó entre los años 1838 y 1840, al añadirle el campanario reconstruido y el pórtico de estilo dórico en 1842.
Fue elevada al estatus de catedral en 1862. 
Entre 1891 y 1894 se construyeron las alas cruceiformes, el coro y el domo, pero poco después, en 1899, el interior fue seriamente dañado por un incendio. S. George Curry (un arquitecto) y Joseph Power ejecutaron una restauración completa entre 1899 y 1900.

Durante muchos años los cadetes del Colegio Militar Real de Canadá y otros grupos militares han asistido a la Catedral de San Jorge para rendir culto en ocasiones especiales. En 1882, o quizá antes, fue establecido el desfile “Copper Sunday”, una marcha anual desde el RMC hasta San Jorge, en la cual los cadetes llevan una recaudación de monedas de cobre.
En 1918, la Bandera de Recuerdo a la Gran Guerra (I Guerra Mundial), del Colegio Militar Real de Canadá, le fue presentada al Rector de la Catedral de San Jorge, el “Muy Rev. Canónigo Starr”, Capellán honorario al College, por el entonces Comandante, Brig. General C. N. Perreau, C.M.G. 

Esta bandera de 18 pies hondeó sobre la Galería Norte de la Catedral hasta el verano de 1934, cuando fue bajada para ser preservada por el Museo del College. Las 932 hojas de arce (el árbol nacional de Canadá) representan a aquellos graduados que participaron en la guerra, y las 147 hojas carmesí representan a quienes sacrificaron sus vidas en la Gran Guerra.
En una ceremonia de desfile de la iglesia en 1942, el General Hertzberg pidió permiso al capellán, RMC Profesor W.R.P. Bridger, para extender los colores del RMC en la catedral.
Aquí pueden verse ventanas de vitrales mostrando a San Jorge.
En muchas de ellas se ven varios soldados santos, incluyendo a San Jorge.
Las ventanas más recientes – la ventana de Santa Cecilia y la de Santa Margaret- también se muestran en la galería del RMC. 
Fueron instaladas en 2002 y  2003 respectivamente.
En 1902 se erigió una tarja en memoria de tres oficiales, graduados del RMC, que murieron mientras servían en África: Huntly Brodie Mackay, Capitán de Ingenieros Reales; William Henry Robinson, Capitán de Ingenieros Reales y William Grant Stairs, Capitán del Regimiento de Welsh.
Lamentablemente, el nombre de la catedral fue empañado por un escándalo de pedofilia ocurrido en los 1980s que  involucró al maestro del Coro, John Gallienne, quien estuvo abusando sistemáticamente de los niños del coro, el cual se disolvió como consecuencia de ello.
No obstante, esta bella catedral sigue siendo un lugar de perigrinaje y es un orgullo de la ciudad de Kingston. Gracias a Dios, el mal proceder de un hombre, no ha podido opacar la magnificencia de este lugar de culto para los cristianos, ni el honor de quienes sí han sabido cuidarla a través del tiempo.

miércoles, 14 de octubre de 2015

“El otoño y sus colores en Ontario”
Fotos: Taimí Antigua Lorenzo


En el área donde vivo, el noroeste de la provincia de Ontario, en Canadá, sentimos que el verano llega a su fin, no porque empiece un nuevo curso escolar, sino porque la "Madre Natura" funciona como un reloj suizo justo al terminar el mes de agosto. Poco a poco las hojas de los árboles comienzan a caer, la hierba aún crece, pero disminuye su ritmo de crecimiento.

Las pequeñas ramas de los árboles también empiezan a verse sobre el césped cada mañana y los canadienses comenzamos a sacar chaquetas y abrigos ligeros, preferiblemente con gorros pues también las lloviznas son más frecuentes y frías.


El cielo empieza a lucir encapotado, la noche llega un poco antes. Solo los grandes pinos y otras plantas perennes siguen luciendo igual, como si los cambios de estación no las perturbaran.

Los primeros cambios en la coloración de las hojas se notan en la copa de los árboles, que se convierten en todo un espectáculo para los ojos de quienes sabemos distinguir los matices verdes, amarillos, naranjas, ocres y rojos vivos, todos entremezclados.


Luego, poco a poco, las hojas van perdiendo sus pigmentos hasta llegar a su parte inferior y caer lentamente formando un colchón de materia a descomponerse. Muchos árboles quedan en pura madera y son azotados por un crudo invierno que, a veces, les parte las ramas o los destruye completamente.

¿Y a qué se debe este fenómeno?


Las plantas acumulan pigmentos en sus hojas para absorber la luz y con ella la energía necesaria para crecer y sobrevivir a través de la fotosíntesis. Además, en  muchas de ellas también se producen pigmentos para el proceso contrario: protegerse de la radiación solar.


Según los expertos, el color verde se debe a que los árboles acumulan clorofila, un pigmento que se encuentra en el interior de los cloroplastos. Estos son un componente de las células vegetales que participa en el proceso fotosíntesis, donde el dióxido de carbono del aire y el agua del suelo son transformados en azúcares aprovechables por la planta. Gracias a éstos, las plantas pueden crecer y producir oxígeno.

En otoño la clorofila se reabsorbe pues requiere temperaturas cálidas y luz solar. Como en el otoño los días se hacen más cortos, la cantidad de luz disminuye, y por eso la producción de este pigmento también decrece. Por ello, las hojas de las plantas pierden su coloración verdosa.

¿Y por qué vemos hojas anaranjadas y rojas?

Porque además de la clorofila, las hojas tienen unos pigmentos conocidos como carotenoides y flavonoides, que pueden darle sus colores amarillos, naranjas y rojos. Entre ellos destacan los beta-carotenos, la luteína  y el licopeno, sí, ese mismo: ¡el que le da el color rojo a los tomates y pimientos morrones!


Los colores de estos pigmentos suelen pasar desapercibidos en las hojas porque la clorofila los enmascara durante el verano. Cuando llega el otoño, tanto las clorofilas como los carotenoides y flavonoides se degradan, pero los pigmentos verdes lo hacen más rápidamente.

¿Y por qué otras hojas que lucen azules o moradas?


Hay unos flavonoides que se producen en algunas plantas bajo ciertas circunstancias: los antocianinas. Son unos pigmentos que parecen tener función protectora frente a la luz solar y estar implicados en la absorción del excedente de radiación. En ocasiones se producen cuando los días se hacen más cortos y la clorofila ya ha comenzado a degradarse y a absorber la luz solar. Le dan a las hojas colores rojos, morados y azulados.



Todos percibimos el color de las hojas de manera diferente. Se puede decir que el color de las hojas es básicamente una sensación construída por el sistema nervioso cuando traduce la radiación electromagnética que rebota desde las hojas hasta los ojos. Los matices de color dependen de la naturaleza de la radiación y de sus longitudes de onda: dentro de cierto espectro, las longitudes de onda cortas se perciben como colores azules y las más largas como rojizas.